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Medicina popular isleña

Por Andrew T. Miloshoff. Publicado el 2 de julio de 2021 (Editado el 15 de diciembre de 2021).

A la largura de la historia de la Parroquia de San Bernardo, los isleños llevaron un estilo de vida aislado. Hasta el siglo XX, la limitada infraestructura de la Parroquia requería que la comunidad isleña practicara la autosuficiencia. Si un miembro de las comunidad de La Isla (Delacroix) o la Habitación (Yscloskey) se enfermara, sería extremadamente difícil, sino imposible, encontrar tratamiento a tiempo. Debido a esto, muchos isleños estaban familiarizados con remedios sencillos para las dolencias que se podían encontrar en la casa o en el medio ambiente. Especialistas en estos remedios se llamaban curanderos y desempeñaron un papel importante en la comunidad local.

Las Curas

Las curas utilizadas en la medecina popular isleña provienen de diversas fuentes, algunos de los cuales se encuentran en las Islas Canarias y la Península Ibérica. Estos y otros ejemplos se pueden encontrar en América Latina y también en otras regiones. Además, las interacciones entre los franceses, acadianos y otros grupos en la Luisiana han resultado en el intercambio de remedios. Muchos de estos remedios en particular se transmitieron de las tradiciones nativas. A continuación se proporciona ejemplos de remedios tradicionales:

      Hemorragia: Vendaje de telaraña.
      Calentura: Papas y/o cebollas cortadas y aplicadas a los pies con un sosón.
      Infección: Cataplasma de ajo.
      Salud renal: Té de perejil.
      Stomach health: Té de semillas de anís.
      Gusanos: Pipas de calabaza picadas o servidas como té.

Se deben seguir diferentes costumbres y tradiciones con la aplicación de ciertos remedios populares isleños. Por ejemplo, muchos tratamientos requieren el uso de un remedio combinado con un rezado especial o un gesto religioso para tratar al individuo. Otros remedios deben aplicarse varias viajes, a menudo tres, para que surtan efecto. Incluso se debe tener especial cudiado al recolectar ingredientes para una cura. Algunos ingredientes se deben cosechar a una hora determinada del día o durante un mes determinado para que sean eficaces.

Utilizaban una variedad de plantas y otros ingredientes junto con técnicas físicas y rezados para tratar al individuo. El conocimiento y jeito que un curandero tiene eran extensos y admirados por la comunidad local. Tradicionalmente se creía que muchos curanderos poseían una habilidad única dada por Dios. Como tal, un curandero nunca recibió compensación por los servicios desempeñados por temor de perder su jeito. Rezados especiales utilizados en tratamientos también se mantuvieron en secreto o dejarán de ser efectivas. Estos remedios y rezados eran memorizados y fueron transmitidos de generaciones anteriores. Aquellos con este don divino a menudo eran capaces de otros actos como cortar mangueras después de recitar un rezado y hacer la señal de la cruz con un cuchillo o con sal.

Sacar el sol

Muchos trataban la insolación o «sol en la cabeza», a través de un proceso que se llama «sacar el sol». El tratamiento se realizó en quienes presentaban dolores de cabeza, ansias y calentura provocados por una exposición excesiva al sol y al calor. Un curandero primero frotó la parte delantera y trasera de la cabeza del individuo con un movimiento hacia arriba mientras recitó un rezado secreto. Este movimiento luego se realizó en los lados de la cabeza y luego nuevamente en la parte delantera y trasera de la cabeza. A continuación, se llenó un vaso de vidrio con una pequeña cantidad de agua y se colocó un trapo sobre el vaso. Continuaría el rezado y bendecía el vaso de agua. El vaso se volteó al revés y se colocó en la cabeza del individuo con la tela entodavía cubriendo la parte superior. Mientres el curandero continuaba a rezar, se dice que el agua del vaso burbujeó e incluso se decolora a medida que «se extrujo» el sol. Todo este proceso es generalmente hecho en medio del día cuando el sol está en su punto más alto y el agua del vaso se tira de nuevo a la luz solar. Existió otros métodos, pero esta es la forma más común de curar el exceso de sol.

Empacho

Muchas otras dolencias fueron tratadas por curanderos como el empacho, que significa ‘indigestión’ y es generalmente causado por el exceso de comida y bebida. La manteca se frotaba en el estógamo del individuo y luego el curandero hacía la señal de la cruz. A continuación, se frotó y tiró la piel hasta que se uyó un pum audible. Un rezado especial se repitió tres viajes durante el proceso. Este tratamiento se realizó por el notable curandero Turiano Alfonso. Muchos de lo que sabemos sobre la tradición curativa popular isleña se debe al interés de Cecile «Celie» (Jones) Robin (se pronuncia como «Robán»), quien conoció al Señor Alfonso y se casó con su nieto Charlie «Charlito» Robin.

Legado

Mientres que muchos isleños durante el siglo XX siguieron siendo adherentes a la melecina popular tradicional, generaciones más jóvenes favorecen métodos modernos ofrecidos fuera de sus comunidades. Las mejoras a la infraestructura en el este de la Parroquia de San Bernardo permitió un mayor acceso a los servicios médicos y eliminaron por completo la necesidad de la melecina popular. Generalmente, solo las generaciones más antiguas de isleños recuerdan muchos remedios y tratamientos de los que sus familias han dependido tradicionalmente para sobrevivir. Los Isleños Heritage and Cultural Society intenta documentar y registrar las tradiciones curativas populares de la comunidad para la educación de las generaciones futuras.