
Mientres que la mayoría de canarios no tenían mucho en términos de posesiones mundanas para traer al Nuevo Mundo, muchos trujeron creencias intangibles, costumbres, historias, y leyendas de sus ancestros. Estos elementos del folclore se transmitieron a la largura de los siglos donde se unieron con otros costumbres que se desarrollaron en la Luisiana. Los siguientes ejemplos proporcionan un vistazo introductorio a la vida isleña y las tradiciones de la comunidad.
Una de las historias más populares contadas en la comunidad isleña son los cuentos de Quevedo. En general, estas historias encajan de una forma particular con el protagonista Quevedo enfrentado contra «el rey» y sus soldados. El rey y sus hombres frecuentemente desafían a Quevedo a realizar logros imposibles. En respuesta, Quevedo utiliza su ingenio e inteligencia para vencer al rey de maneras graciosas y extravagantes.
El carácter «Quevedo» es una referencia al escritor Franciso Gómez de Quevedo y Santibáñez Villegas del siglo XVII que nació en Madrid, España. Quevedo era un adherente al conceptismo que es un estilo de escritura que compara conceptos a través de juegos de palabras y metáforas entre otras técnicas. Frecuentemente juegos de palabras, ironía, y paradojas fueron utilizados en esta forma de escritura. Parece evidente que el estilo utilizado en los cuentos de Quevedo está muy inspirado por el propio Francisco de Quevedo.
En un momento, deben haber existido muchos cientos de variaciones de estas historias. Desafortunadamente, muy pocas historias han sido escritas porque los cuentos de Quevedo eran una tradición estrictamente oral. Una de lo cuentos más conocidas se conoce simplemente «Como Quevedo dijo a la reina que era coja». Este cuento incluso fue resucitada al ex primer ministro de España Adolfo Suárez por Julia «Sha» (Melerine) Schiel y fue grabada en el documental Mosquitos and High Water del Center for New American Media:
| Transcripción |
|---|
| Cuando la reina era coja… Y el rey le dice a Quevedo, «No le puede decir a mi reina que es coja.» |
| Él le dice «Sí señor, le puedo decir que es coja.» |
| [El rey dice] «No, no...» |
| Él [Quevedo] fue y cogió un ramo de rosas. Le trajo a la reina y le dijo «Señora, escoja.» La reina cogió su rosa—y ahí le dijo que es coja. |
| [El rey le dijo] «¡Oh no! No le puede decir—» |
| [Quevedo dijo] «Sí señor, le dije que era coja.» |
Una versión de la historia grabada por Samuel G. Armistead en su obra The Spanish Tradition in Louisiana, incluye una broma adicional de Queveda donde dice a la reina que escoja y se alegrará al escuchar esto. La estructura y el contenido de estas historias generalmente difieren dependiendo de la persona contando. Adicionalmente, ya que los cuentos de Quevedo no fueron escritos, elementos de ciertas historias han indudablemente cambiado con el tiempo. A pesar de esto, el legendario ingenio de Quevedo continúa complaciendo a los isleños después de siglos.
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Un elemento particularmente prevalente del repertorio del folclore isleño es sin duda la luz de los árboles también conocida como la luz del árbole, la luz del agua, o la luz del lago. Es descrita como un orbe de luz o fuego que generalmente aparecía en los plerías (es decir, los pantanos) de las parroquias de San Bernardo y Placamino, pero también a la largura de las orillas del lacre Borgne.
Esta luz se podía ver viajando a través de la hierba de la plería, frecuentemente descrito como «rebotando», o sobrevolando entre los árboles. De viaje en cuando la luz de los árboles se podía ver en las propias comunidades isleñas.
Los isleños que han visto esta luz se aterrorizaron por la experiencia y no saben qué pensar. Algunas historias cuentan de la luz los persiguiendo a los isleños en sus botes o incluso acercándose a ellos en sus galerías. Fue vista como algo sobrenatural y un augurio negativo. Por ejemplo, se ha dicho que si la luz sobrevuela por encima de la casa de un miembro de la comunidad, la tragedia le sobrevendrá a la familia, como una muerte inesperada.
Descripciones similares de luces sobrenaturales sobre plerías, lodazales o maretas se pueden encontrar en casi todas las culturas. En América Latina, este fenómeno se conoce con nombres similares y se considera en gran medida como un mal augurio. En la Luisiana, francófonos también han presenciado esta luz que se llaman «feu follet». Hoy en día, generalmente se cree que estas luces son causadas por la ignición de gases inflamables de las plerías.
Otra faceta de interés en el folclore isleño es la creencia en la brujería. Muchas creencias en la parroquia de San Bernardo se remontan a Canarias, la Península Ibérica y Europa entera.
Elementos de brujería también allegó a América Latina donde es influenciado por las creencias indígenas. Dentro la comunidad isleña, rezados e intervenciones sobrenaturales se han utilizado tradicionalmente para curar dolencias, soluciones para tiempos difíciles, e incluso para defensas contra las fuerzas naturales. La fe católica también jugó un papel importante en la vida diaria de los isleños. Muchas historias de la brujería en la Luisiana posee algunos motivos clave que son compartidos entre otras culturas.
Variaciones de historias cuentan de cómo las brujas se reunían en secreto por la noche. Después de esta reunión, anduvieron en algún tipo de bote. Estas historias cuentan de hazañas increíbles como viajar a Cuba o España y regresar en una sola noche. Se descubriría la mañana siguiente que estas brujas traería flores o vegetación nativa solo de estas plazas distantes, confirmando así sus habilidades sobrenaturales. Una bruja realmente poseería muchas habilidades de un curandero pero sus curas a dolencias no eran permanentes. Además, se creía que las brujas más poderosas tenían la habilidad de transformarse en diferentes animales u objetos inanimados.
Mientres que algunos pueden ver estas creencias como divertidas, las brujas han inculcado un miedo genuino en muchas generaciones de isleños. En una cultura y sociedad dependiente sobre melecina popular e intervención divina para la supervivencia diaria, la amenaza de quienes usan estas fuerzas para el mal crean una grave preocupación. Dicho esto, con nuevas generaciones de isleños y sus descendientes naciendo fuera de sus comunidades tradicionales que ya no dependen de los costumbres de sus antepasados, estas creencias han disminuido sustancialmente.
Armistead, S. G. (1992). The Spanish Tradition in Louisiana: I Isleño Folkliterature. Transcripciones musicales de Isreal J. Katz. Newark, DE, EE. UU.: Juan de la Cuesta.
Din, G. C. (1999). The Canary Islanders of Louisiana. Baton Rouge, LA, EE. UU.: Louisiana State University Press.